Miguel Ángel Salvó: Conversaciones en el intervalo de la pintura

La visión es impelida a una deriva sobre el lienzo en la que emergen relaciones sintácticas y discursivas; pero sobre todo, ahí aflora el proceso mismo a través del cual se despliega nuestra percepción como una forma de mirar el cuadro, pero en la que básicamente se declara una personal manera de estar y habitar este mundo complejo y sobresaturado de ilusiones vagas. Quizás por ello regresa Salvó a la vanitas del Barroco para hablar de una fragilidad primordial. En vez de aprehender las imágenes, lo sensato sería desaprender lo que conocemos de ellas y así desconfiar de sus engañosos cantos de sirena.

Miguel Ángel Salvó en la encrucijada de la pintura

La naturaleza de accidente del cuadro es referida por Miguel Ángel Salvó al hacer uso del concepto de “pentimento”, es decir, aquellas alteraciones en una obra que ponen en evidencia los sucesivos cambios en la idea de un cuadro que experimenta el artista en su proceso creativo y sobre el contenido y la forma misma de lo que representa. Esos “arrepentimientos” en los que se traducen las incertidumbres de la creación y del pensamiento artístico en lo relativo al lenguaje propio de la obra, a sus contenidos y al modo en que el artista en tiempo real atraviesa el desasosiego de la creación en consonancia con la percepción de un determinado objeto estético y de la realidad.