Años 60_Salón de Mayo

En el año 1967, por iniciativa de Wifredo Lam y con la organización de Carlos Franqui y la coordinación del Consejo Nacional de Cultura, el Salón de Mayo parisino viajó a La Habana, convirtiéndose en un evento internacional sin precedentes, de magnitud intelectual incomparable para la cultura de izquierdas, que congregó en La Habana a una representantes de la vanguardia europea del momento. El acontecimiento, que llevó a Cuba a un importante número de artistas extranjeros, también sirvió para que creadores como Agustín Cárdenas, Jorge Camacho o Tomás Marais, junto al propio Lam, volviesen a la Isla a participar en la cita artística.

En la noche del 17 de julio en el céntrico Pabellón Cuba, en medio de una frenética energía creativa que fue transmitida en directo a través de la Televisión Cubana, se desarrolló el mural colaborativo Cuba Colectiva. Un gran lienzo de 501 x 1083 cm representa una expansiva espiral ecléctica en la que intervinieron más de cien artistas con sus particulares lenguajes y estéticas. Se incluyen nombres como los de Santiago (Chago) Armada, Eduardo Arroyo (España), Polo Castellanos (México), Gudmundur Erró (Islandia), Ernesto González Puig, Alain Jouffroy (Francia), Raúl Martínez, Roberto Matta (Chile), Jacques Monory (Francia), Amelia Peláez, Bernard Rancillac (Francia), Domingo Ravenet, Mariano Rodríguez, Luis Miguel Valdés.

El mural acompañó la posterior inauguración del Salón de Mayo en La Habana el 30 de julio, con más de 200 obras de firmas como: Gilles Aillaud, Francisco Bores, Enrico Baj, Anne Breivik, Jean Clerte, Lucio del Pezzo, Antonia Eiriz, Tetsumi Kudo, Julio Le Parc, Lea Lublin, René Magritte, Man Ray, Roberto Matta, Raúl Milián, Tomás Oliva, Vera Pagava, Pablo Picasso, Arthur Luiz Piza, Serge Poliakoff, René Portocarrero, Antonio Saura, Antonio Seguí, Jo Stang, Saul Steinberg, Arvid Udbjorg, entre otras.

Invitado por Carlos Franqui, Jorge Carruana participa en la creación del mural Cuba Colectiva, imbuido en el espíritu colectivo del evento. Su figuración dentro del mural, acusa la marcada influencia en el artista de la ilustración, la historieta y el cómic, lenguajes a los que se había mantenido apegado durante su colaboración en la década de los sesenta con varias publicaciones, entre ellas la revista Bohemia, donde estuvo a cargo por varios años de la parte gráfica de la página cultural; La Hiena Triste, entre otras.


Sobre el Salón de Mayo, véase:

Espinosa, Carlos, “El año que mayo cayó en julio”, en Cubaencuentro, 7 de septiembre de 2012, accesible online: http://www.cubaencuentro.com/cultura/articulos/el-ano-en-que-mayo-cayo-en-julio-279858

Llanes, Lliliam, Salón de Mayo de París en La Habana, julio de 1967, La Habana, Arte Cubano Ediciones, 2012.