Años 90

Serie Polìtica Muri

Serie Polìtica 101 Facce di un Dittatore

Serie Polìtica Balseros

Serie Numeri Seriali

Serie Legno Distorto

La pintura de Jorge Carruana no da respuestas, es más bien una pintura que se interroga continuamente sobre su propia materia, una pintura llena de connotaciones y signos que se unen en un minucioso entrelazarse de imágenes, donde puede suceder cualquier cosa, porque las cosas pueden mutar, cambiar, intercambiarse, en un juego de irónica lucidez.

Los espacios que concuerdan, el corte en el espacio, los colores, la sensualidad del trópico, el sexo, la política, todas cosas que caracterizan su pintura; pero no existe una relación cotidiana entre los distintos eventos que entran en juego.

Quizás él quiera reflexionar en imágenes todas las oscuras aventuras de nuestro mundo, desmitificando al mismo tiempo la pintura.

Asaltar la organización del mundo conformista en una selección precisa y puntual de imágenes que golpean como una explosión la vista y la conciencia.

Carruana parece que entra dentro de su pintura para denunciar un engranaje de muerte, de guerra, de incomunicabilidad, de tosca política, en una aventura de seria aproximación a la realidad en que vivimos cada día y que el artista denuncia y al mismo tiempo sufre.

Considero que Jorge Carruana con su dedicación, abnegación, capacidad y talento se haya ganado un puesto importante en la pintura contemporánea.

Carlos Franqui, Puerto Rico, 1993.

Con la década de los noventa la obra de Jorge Carruana muestra una complejidad y madurez que conllevará que sus intereses discursivos se bifurquen en series diferenciadas en las que el artista trabajará hasta el año 1997, cuando prematuramente le sorprende la muerte. Por una parte, la consolidación de las técnicas pictóricas, acusará una depuración formal que se traduce también en el tratamiento figurativo, rompiendo en unos casos con la multiplicidad narrativa y de planos que anteriormente habían convertido sus propuestas en poliédricos esquemas de representación, donde el palimpsesto de escenas y tiempos dotaban al relato de un movimiento y dinamismo harto sugerentes; logrando cuadros estéticamente emparentados con el montaje cinematográfico.

Una de las posiciones del artista se manifiesta como una clara conciencia cívica y social, que le lleva a definir explícitamente varios trabajos como series “políticas”, algo que rebasa el contenido y los temas de las obras, para denotar además los espacios de circulación de esa producción artística en contextos vinculados al activismo político, el espacio urbano y la calle en tanto lugares de construcción de la esfera pública y la acción de la sociedad civil. Evidentemente, parte fundamental de esta actividad de Carruana Bances estará vinculada al escenario político cubano, a los movimientos de oposición y a las manifestaciones de disenso de una parte del campo intelectual en la diáspora.

 

En estos años el artista se afilia al Partido Radical Transnacional. Desde principios de los 90, participa en las actividades organizadas para promover la lucha por los derechos humanos, especialmente en lo relacionado con el contexto cubano. Otro tema que consideraba importante era la moratoria universal de la pena de muerte. Al respecto, junto al pintor Piero Dorazio, el escritor y periodista Alberto Moravia y otros importantes intelectuales y políticos italianos funda la Organización No Gubernamental “Nessuno Tocchi Caino”, vinculada al Partido Radical y comprometida activamente en la lucha contra la pena de muerte.

Por otro lado, emergen en su obra otras preocupaciones políticas relacionadas con discursos sobre el medioambiente, la ecología, la emigración en tanto fenómeno global, que se van a unir a sus ya insistentes denuncias sobre el impacto de las guerras contemporáneas, la militarización de las sociedades modernas, la represión mediante diferentes formas de violencia y discriminación, etc.


Serie Polìtica Muri

En 1991 el artista realiza la Serie Polìtica Muri, donde se adentra en un lenguaje que traduce inmediatez, cierto empaque amateur, infantil, que replica la impronta del graffiti, la escritura instantánea y automática sobre los muros de la ciudad en tanto medio de denuncia y crítica espontánea. De cierto modo, Carruana también parece jugar con el primitivismo de los trazos de los lenguajes carcelarios sobre las paredes de las prisiones. De ahí que este conjunto de cartulinas hechas mediante aerógrafo o con técnicas mixtas, semejan carteles y asumen un mensaje muy directo que se aparta del preciosismo y el rebuscamiento de las composiciones previas del artista.

Hay que tener en cuenta que los inicios de la década de los noventa marcan un período histórico de expectativas y cambios con el fin de la Guerra Fría, la caída del socialismo real en Europa del Este y la instauración de un Nuevo Orden Mundial. Cuba, lógicamente , entraría dentro de los focos de atención del escenario político internacional con los subsiguientes futuribles escenarios de una añorada transición política. Algo que para los millones de cubanos en el exilio resultaba de gran significación con el declive y ruptura del sistema socialista en la Unión Soviética, el mayor aliado y soporte económico e ideológico del gobierno en la Isla.

 

 


Serie Polìtica 101 Facce di un Dittatore

 

 


Serie Polìtica Balseros

 

En el año 1994 acontece en Cuba la denominada “Crisis de los balseros”, la mayor oleada migratoria de ciudadanos cubanos hacia Estados Unidos desde los episodios del Puerto de Mariel en 1980. Este dramático pasaje en la historia reciente de Cuba, se saldó con miles de cubanos exiliados, otros tantos miles desaparecidos y muertos en el mar durante la travesía en precarias e improvisadas embarcaciones; y con 32362 cubanos recluidos en la Base Militar norteamericana de Guantánamo, donde permanecieron un año antes de recibir asilo en los EE.UU. El coste emocional, de vidas, en la política migratoria entre Estados Unidos y Cuba, y para los derechos humanos, sin dudas influyó en una obra como la de Carruana, que ya desde 1991 había optado por una línea de trabajo directamente política, en estrecho diálogo con su posición como activista en diferentes organizaciones sociales y ONGs. De ahí que en el propio año 1994, bajo el impacto de las imágenes de desesperación que los medios de comunicación estaban retransmitiendo sobre el conflicto político y migratorio Cuba-EE.UU.; y a partir de los testimonios de dolor, horror y sacrificio de miles de emigrantes cubanos, el artista haya respondido con urgencia a esos tristes hechos. La serie homónima, por demás, muestra un período de angustia y empatía que más que la búsqueda formal -aunque las obras pertenecientes a este conjunto, dan evidencias de una exploración que recorre varias técnicas y lenguajes de la historia del arte moderno occidental-, intenta capturar la necesidad del relato trunco, las miles de historias de estos migrantes, las crónicas del sufrimiento en la incertidumbre del viaje.

Desde luego, para un exiliado como Carruana, que nunca regresó a su tierra, esas imágenes donde el mar se convierte en el único paisaje, el escenario de la libertad, la utopía, la última frontera, e incluso en tumba, devinieron una forma de expresar su propia historia de vida, su biografía y opción política, y sobre todo su responsabilidad como sujeto privado de sus derechos de ciudadanía. Ya aquí, la muerte, en tanto condición y latencia, deviene en un motivo que se podrá corroborar en otras series del momento, quizás como una reflexión que acompañó esta última década creativa del artista. Son estas marinas del ultraje y la agonía que se suceden en la serie Balseros (1994), composiciones sesgadas por rasgados, intervenidas por la escritura, formas en las que texto e imagen se componen entre el paisaje y el retrato para convertirse en la crónica de un lamento nacional compartido. Otra de las muchas re-escrituras con las que Jorge Carruana abre brechas para la memoria y la voz restaurada en las narraciones de la nación.

 

 


Serie Numeri Seriali

 

…es casi imposible residir en el reino de los enfermos sin dejarse influenciar por las siniestras metáforas con que han pintado su paisaje.

Susan Sontag, La enfermedad y sus metáforas.

 

En el año 1992 Jorge Carruana realiza la serie Numeri Seriali (Número de serie), un breve conjunto de obras que recuperan algunos elementos esenciales del lenguaje pictórico del artista, tales como la fragmentación de la composición a través de planos superpuestos que quiebran la escena y el orden cromático del cuadro; la utilización de textos como elementos significantes; el empleo de la figura masculina convertida en una silueta o una sombra y como objeto doliente -en este caso no por la relación con las figuras femeninas o el sexo.

El dramatismo peculiar de esta propuesta, el uso de símbolos como el sagrado corazón o las saetas en forma de rayos de colores que atraviesan el cuerpo, inevitablemente nos hacen pensar en el martirio, en una anatomía doliente, que padece y metaforiza su particular calvario. Una vez más el cuerpo está desnudo y se resalta el sexo. Las posturas de las figuras muestran a un individuo lacerado, que sufre, en un rictus cuasi expresionista que precede a un grito o a la caída de bruces cuando fallan las fuerzas.

No es gratuito que pensemos de nuevo en la idea del exilio y la emigración como circunstancias que rigieron la vida de este creador y su posición como ciudadano desde su salida de Cuba en 1968. Estas obras hechas en madera se completan con una grafía de números que quizás remiten al frío número de identidad que prima en nuestra vida institucional y legal dentro de un sistema o país determinado; o tal vez a esos números malditos con los que se identifica la tumba de un inmigrante de identidad desconocida, o cuyo cuerpo inerte no ha sido reclamado por familiares o amigos; o el número de identificación en una prisión. En  cualquier caso, esos números enigmáticos, junto al “The End” que se repite en cada imagen, vuelven recurrente el sentido de finitud, muerte y tensión que recorre estas piezas del artista. Recordemos también la activa posición política de Carruana Bances en esta década.

Tengamos presente, además, que apenas un lustro separa la producción de estas obras del prematuro fallecimiento del artista en el año 1997. Tal vez, estas visiones trágicas anticipaban -aun sin plena conciencia- su propio fin en este mundo que tanto le dolía y que permanentemente describió a través del discurso crítico que comporta todo su trabajo.

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Serie Legno Distorto

 

Entre 1992-1996 Jorge Carruana experimenta con una nueva serie en madera donde desplaza al propio soporte pictórico las fragmentaciones y rupturas que previamente había explorado en las composiciones de sus cuadros. El artista rompe con los formatos cuadrados o rectangulares convencionales y prepara él mismo sus soportes, siguiendo un boceto previamente establecido sobre los distintos niveles narrativos contenidos en la obra. Es en este momento, donde su paleta recupera la intensidad del color, incluyendo una luminosidad no vista hasta entonces; al tiempo que sus intereses discursivos se abren a un diapasón de temas que incluye la ecología, el simbolismo de las máscaras en culturas no occidentales, la apropiación de obras emblemáticas de la historia del arte occidental, el diálogo con géneros cinematográficos clásicos. Además, el artista continúa su trabajo con el aerógrafo, revelando un dominio técnico que encuentra en la madera su máximo equilibrio. En una entrevista del año 1996 (véase más arriba en esta página), Carruana explica la importancia  de este método pictórico, así como las posibilidades expresivas que encuentra en el tratamiento físico del soporte como una superficie de silueta irregular, que interrumpe la lectura cerrada del cuadro.