Años 60_Exilio

El viaje

Barcelona

Ilustraciones del libro Encuentros con alienígenas

Estudios para las ilustraciones del libro Encuentros con alienígenas

El viaje

En 1968, como tantos artistas e intelectuales cubanos, Jorge Carruana decide salir de Cuba rumbo al exilio, con un destino incierto que abría una nueva etapa en su vida y para su obra. Marchaba en compañía de su pareja, la actriz Myriam Acevedo, con quien compartía además intereses creativos y una trayectoria de colaboraciones en el campo de las artes escénicas. Del ambiente de tensión e incertidumbre que rodeó a la pareja los meses previos a que se concretara el ansiado viaje, la investigadora gráfica, periodista y escritora Évora Tamayo narra:

En esos días en que Myriam preparaba su viaje de gira por el extranjero, sufríamos en la casa una presión, diría atmosférica. Era pesada, como la que se siente antes de la llegada de un huracán. Carruana vivía casi con nosotros [se refiere al escritor y periodista Óscar Hurtado y a ella misma].

Todo era ajetreo, un entusiasmo grisoso. Nada anormal para aquellos años miserables. Todas las familias vivían iguales momentos de desesperación ante la inminencia de la separación. Uno de los más crueles atentados que efectuó la tiranía de Castro contra la familia cubana: la separación familiar.

Era evidente que Myriam se iba otra vez al extranjero. Sabíamos que no habría regreso. Sabíamos que utilizaba todas sus influencias y carisma para que Jorge viajara con ella. Era su pareja. Desde hacía tiempo estaban juntos. Trabajaban juntos en El Gato Tuerto. En un país normal que una pareja viajaran juntos, a quién le importaba. Aquí era una cuestión de Estado. Era un asunto de la Seguridad del Estado. Y lo más cursi: era una traición a la patria.

Los historietistas en los cómics (muñequitos) dibujan convencionalmente la situación que padecíamos con una nube negra flotando sobre la cabeza del personaje llamado a sufrir. Esa nube negra flotaba en el apartamento 101 del edificio de 15 y L [Vedado] sobre las cabezas de sus cuatro habitantes.

Myriam finalmente logró irse. El problema era sacar a Carruana.

Muchos años después, en el apartamento, encontré una libreta escolar. La abrí y quedé sorprendida. Reconocí la letra de Jorge y una única escritura: venceré venceré venceré venceré venceré… Así hasta la última hoja de la libreta escolar. Quizás mil líneas con una única palabra: vencer era la forma de salir del país que los tenía agobiados.

(Évora Tamayo, E-mail a Diana Caso García, 28 de abril de 2014.)


Barcelona

En 1969 la pareja se establece en Barcelona, en la carrer de Lucà, 16-18, apto. 312, en el barrio del Putxet. En el aparthotel coincidirán por azar con el escritor Gabriel García Márquez, que había llegado también a la ciudad y con quien entablarían amistad rápidamente.

La escritora Rosa Regás describe esa época al referirse a la vida de García Márquez en la Ciudad Condal:

La ciudad que encontraron hervía bajo el pesado manto de un franquismo próximo a su fin. Intelectuales y artistas, procedentes en su mayoría de la burguesía barcelonesa y con acceso a la alta cultura, estaban creando un movimiento muy vivo. La tertulia del Café Gijón pero más a la izquierda y mirando a Europa. Nacía la gauche divine. “Ese es un nombre muy gracioso que creó Joan de Sagarra para referirse a un movimiento, no a un grupo. Éramos gente que salía de sus casas hartos de la mojigatería del tardofranquismo y de la Iglesia católica para saber qué hacían los demás en sus profesiones. Qué estaba ocurriendo en el extranjero. Los arquitectos de Barcelona trababan contacto con los de Milán y de Nueva York y Carlos Barral creó los Premios Internacionales de literatura, ahí estaban los Galimar en Francia e Einaudi de Italia… Nos unían las ganas de salir de la cárcel franquista. Ganas de quitarse el miedo y descubrir qué era la vida”, explica Regás.

(Andrés Guerra, “Así era la Barcelona que recibió a Gabriel García Márquez”, en Vanity Fair,17 de abril de 2014, accesible online: http://www.revistavanityfair.es/celebrities/articulos/asi-era-la-barcelona-que-recibio-a-gabriel-garcia-marquez/18811 )

Para Jorge carruana, ese ambiente apartado de la coerción temática y la censura de la política cultural cubana sobre la creación plástica, sería el caldo de cultivo en el que su pintura experimentaría una renovación y apertura en términos estéticos y visuales. Las derivas por un imaginario erótico contundente y explícito, sin tabúes formales, inaugurarían para el artista una época nueva, completamente entregada al quehacer pictórico, que se extendería a lo largo de los años setenta. A esto se sumaría una iconografía política plagada de signos ideológicos y críticos frente a las imágenes de los regímenes totalitarios, aludiendo al contexto cubano y a la impronta de los símbolos socialistas provenientes de la Unión Soviética en el modelo social insular y en la propaganda del Estado que definía entonces los conceptos y valores ideales del arte revolucionario.


Encuentros con alienígenas

Entre las diferentes colaboraciones que realiza el artista entre Madrid y Barcelona se encuentran una serie de carteles sobre UFOs y las ilustraciones interiores de los doce cuentos del volumen Encuentros con alienígenas de George W. Early (Ed.) (Madrid-Barcelona, Ediciones 29, 1969), cuya primera edición es de noviembre de 1969, y que es uno de los libros claves de la literatura de ciencia ficción.


Estudios para las ilustraciones del libro Encuentros con alienígenas