2011_Maria Niki Niraki

Identidades pixeladas: los Retratos Skype de Maria Niki Niraki.

 

Todo sujeto está en el espacio de la representación únicamente como efecto retórico (fantasmático) del propio poder materializante del acto visionario, visionante. La presencia del agente de la visión en su propio resultado (siendo que él mismo lo es de ésta) tiene siempre este efecto fantasmagórico-instituyente (…) La “puesta en obra” del agenciador de la mirada es también puesta en evidencia del carácter constituyente de los actos de mirada –y al mismo tiempo del carácter no constituido del sujeto en cuanto preexistente a sus propias prácticas, a la constelación de sus propias acciones –ya sean éstas discursivas, contemplativas, representativas, … simbólicas en última instancia.

José Luis Brea, Fábricas de identidad (retóricas del autorretrato)[1].

 

Cuenta que cuando dejó Grecia y llegó a Madrid como estudiante[2], la comunicación con familiares y amigos, la conexión con el micro-mundo que hasta entonces había habitado, quedó reducida a una serie de rituales diarios frente a la pantalla de su ordenador, a diálogos en cierto modo impersonales a través de Skype. Dichas sesiones frente a una máquina, las conversaciones virtuales, la presencia del otro devuelta como imagen digital, su propia exposición ante la lente de la cámara web y el muchas veces truncado proceso de transmisión de datos, le hicieron consciente de la fragilidad de un sujeto dependiente de las mediaciones tecnológicas. Un individuo que cada vez abarca mayores distancias, al mismo tiempo resulta más vulnerable, porque su imagen y su constitución como actor social en relación con una comunidad que ha dejado atrás, quedan al arbitrio de un sistema de redes y aparatos cuya tecnología no puede controlar.

Maria Niki Niraki. "Retratos Skype". 2010. Acrílico sobre papel. 76 x 56 cm.
Maria Niki Niraki. "Retratos Skype". 2010. Acrílico sobre papel. 76 x 56 cm.

Ya en obras anteriores, Niki Niraki se había interesado en el género del retrato, una especie de constante en su poética que recorre desde los tanteos pop y neoexpresionistas del conjunto Narciso y espejo (2007), hasta la exploración de tipos sociológicos en las conductas de los personajes que pululan dentro sus series pictóricas de retratos nocturnos, desnudos y fumadores. Otro motivo que parece preocupar a la artista y que vuelve a aparecer en Retratos Skype (2010), está asociado a una reflexión sobre el tiempo como metáfora de la imposibilidad de aprehensión de una experiencia y su consecuente representación. De esto advertía la instalación Take Time (2007), en la que la artista acumulaba relojes de personas que interactuaban con ella. Las horas reflejadas en los aparatos habían sido detenidas justo en el momento en que se efectuó la entrega de cada reloj, marcando los instantes en que la creadora y sus interlocutores se habían despedido. Sin embargo, el sonido constante del tic-tac que emergía de unos altavoces, aludía a la continuidad de un tiempo que no se podía parar.

En Retratos Skype confluyen las ideas anteriores, que son amplificadas a través de un cuestionamiento de la representación y de los saltos epistemológicos que ocurren en los desplazamientos lingüísticos de la imagen desde la instancia digital de la imagen en movimiento en el vídeo hacia la fotografía y la pintura[3]. La conversación a través de Skype es el recurso al que apela Maria Niki Niraki para negociar con quienes trató en el pasado las representaciones de sí misma, estando en el presente en un contexto que le es ajeno, no encontrando la mirada de otro donde reconocerse. Pero el fallo del software implica un “error” en el sistema de representación, la puesta en crisis del sujeto que se expone. La lente de la cámara web capta la imagen de un individuo y la reproduce en tiempo real a través de la pantalla del ordenador. El creciente volumen de datos que se transmite ralentiza el flujo de información y con ello la apariencia de la imagen que va perdiendo definición. El rostro del otro participante en el diálogo es sustituido por una mancha de píxeles. Mientras éste continúa un relato audible a través del sonido de los altavoces, el monitor ha fijado una imagen abstracta. El sujeto adquiere entonces una apariencia fantasmal. La pantalla del ordenador retiene un espectro deforme, alterado, que invalida el supuesto carácter identitario del retrato que se mostraba dentro del marco de la pantalla. “… Lo que se ve en ella no es sino el rastreo de su continuo desaparecer (el del sujeto), lo que se muestra es su darse como un sustraerse, como un estar en fuga…”[4].

Maria Niki Niraki. "Retratos Skype". 2010. Acrílico sobre papel. 76 x 56 cm.
Maria Niki Niraki. "Retratos Skype". 2010. Acrílico sobre papel. 76 x 56 cm.

Justo ese es el momento que reproduce la artista en pintura. Manchas cromáticas a través de las cuales las caras de las personas representadas se pueden adivinar con mayor o menor detalle. Ha prescindido de cualquier elemento aleatorio. La interfaz de Skype nos devuelve la imagen propia en un nivel secundario y a menor escala, mientras que la imagen del otro en diálogo ocupa el eje central de la composición que se traduce en la pantalla. Una estructura visual conformada por planos de ventanas superpuestas, un rastro de nuestra navegación. Sin embargo, la artista se concentra en los rostros pixelados, casi borrados. ¿Qué disrupciones temporales acaecen cuando la imagen se pixela? ¿Qué acto de comunicación queda suspendido? ¿Acaso la distorsión de la imagen es proporcional al enrarecimiento o la pérdida de la comunicación? ¿Qué grado de mimesis existe entre la fotografía que sirve de base a la pintura y el resultado pictórico? En una obra que vuelve reiteradamente a plantear la débil naturaleza de la imagen como construcción identitaria, incluso podríamos intuir que la estrategia de borrado obedece a un gesto automático en el que la solución pictórica metaforiza la sospecha sobre cualquier acto de representación y mediación de la experiencia. Estos retratos declaran  su explícito  carácter  “interventivo” desde  el mismo título. Maria Niki Niraki  recicla un género cuya evolución ha puesto en precario su prístina  cualidad significante. La imagen permanece en estas obras como simulacro de comunicación en un paisaje expandido de conectividad. En estos retratos, aun cuando pudiésemos encontrar una imagen definida tras las capas de pigmento que recomponen los píxeles, nunca encontraríamos la mirada del otro representado. Sabemos que en las charlas a través de Skype nunca se cruzan las miradas porque siempre observamos el rostro que nos habla desde la pantalla y evitamos mirar a la cámara. Ese gesto que evita el monólogo de uno mismo con la imagen especular, termina atrapándonos en otro soliloquio de miradas extraviadas.


[1] BREA, José Luis. “Fábricas de identidad (retóricas del autorretrato)” en Exit, nº 10. Mayo-Julio. 2003. P. 82. Disponible desde Internet en:

< http://www.joseluisbrea.net/articulos/autorretrato.pdf > [con acceso el 4/12/2011]. Las cursivas son del autor.

[2] Maria Niki Niraki cursa en la actualidad el Máster en Investigación en Arte y Creación en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. La serie Retratos Skype, que se toma como referente para las reflexiones en este texto, fue su trabajo de fin de carrera en la Licenciatura en Artes Plásticas y Ciencias del Arte por la Universidad de Ioannina, Grecia; su realización comenzó en el año 2009, cuando cursaba el último año de la Licenciatura en Bellas Artes en España con una Beca Erasmus.

[3] En el statement sobre la serie Retratos Skype la artista explica el procedimiento de elaboración de estas obras:

Después de archivar las conversaciones mantenidas a través de Skype en secuencias de fotografías, hice una selección de fotografías distorsionadas, es decir, las realizadas en el instante en que se “cortaba” la comunicación y se “congelaba” durante unos segundos la imagen. En esta colección se puede observar una interesante evolución desde la imagen-retrato realizada digitalmente durante la conversación virtual hacia la fotografía, a través de la cámara web, en primer lugar, y el paso de dicha imagen a forma pictórica, en segundo lugar.

Véase Niki Niraki, Maria. “Retratos Skype. Statement personal”. Portfolio Maria Niki Niraki. 22 nov. 2011. Correo electrónico enviado a Suset Sánchez. El entrecomillado es de la artista.

[4] BREA, José Luis. Op. Cit., P. 83.

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