2006_Revista APD

Nuevos circuitos para el mercado de arte cubano

La revelación -denominada boom del arte cubano– de un interés internacional por las producciones de artistas cubanos contemporáneos hacia finales de los años 80 y principios de los 90, convirtió la plástica de la Perla de las Antillas en objeto de la atención de comisarios, galeristas, dealers, y demás actores del circuito institucional del arte. Con ello, el arte cubano más joven, se convirtió en una inversión privilegiada dentro de la cultura latinoamericana y caribeña, disfrutando de una visibilidad promocional ajena a otras zonas del continente. Estados Unidos ha concentrado el mayor énfasis en la circulación del arte de los creadores insulares, siendo Miami uno de los ejes comerciales por excelencia para dicho capital simbólico, renovado a través de ferias como Art Miami y Art Basel Miami Beach.

Sin embargo, las condiciones políticas a la altura de los últimos años, han repercutido en la consolidación de rutas que encaminan el novísimo arte cubano hacia Europa, y especialmente hacia España, donde crece el número de galerías que representan a reconocidos artistas nacidos en Cuba, y cada año resulta más notable la presencia de obras de éstos en ARCO; mientras que se extiende la diáspora artística que ha emigrado de ese país para instalarse en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, etc.

En medio de esa favorable coyuntura para el desplazamiento del arte cubano contemporáneo en pos de destinos de valoración y legitimación alternativos al coleccionismo privado norteamericano, la sala Castellana Subastas de Madrid acoge, entre el 18 de mayo y el 18 de junio próximos, una exposición colectiva de artistas cubanos, entre los que destacan Douglas Pérez, Leslie Sardiñas, Ernesto Rancaño o José Luis Fariñas. También se presentarán piezas de Pedro Pablo Oliva y Kcho, quienes han entrado en subastas de Christie´s desde los años 1993 y 1998, respectivamente; y éste último en 1999 ya entraba en pujas de Sotheby´s. Sin lugar a dudas, una oportunidad excepcional para desvelar la maestría de algunos artistas cubanos de hoy, y efectuar una oportuna inversión a través del valor imperecedero del buen arte.

Douglas Pérez, Chisme, 2018, óleo sobre tela, 50 x 70 cm

Capitales emergentes en el mercado de arte internacional

La década de los ochenta, con la eclosión de macro eventos internacionales en las periferias, entre los que sobresale la Bienal de La Habana y su interés por el arte producido en el Tercer Mundo; así como las dinámicas globales en torno al capital simbólico, sentó las bases para el reconocimiento occidental del arte contemporáneo realizado por artistas provenientes de los espacios de la alteridad. En principio Latinoamérica acaparó la atención de los actores encargados de la circulación y distribución del arte dentro los circuitos legitimados del Mainstream; pero apenas dos décadas han bastado para que esos desplazamientos del foco de interés de galeristas, dealers, coleccionistas y museos, llegasen a Europa del Este, Asia o África.

Obviamente, las realidades mutantes de áreas económicas, políticas y socioculturales encarnadas por los países de la Europa del Este, y una actualidad definida por la apertura de una economía de mercado; así como el crecimiento infrenable de las economías asiáticas, especialmente las de China y Japón, han contribuido a la emergencia de un mercado artístico que encuentra en el arte ruso, nipón o del Medio Oriente, un activo apetecible como inversión. Poéticas de resistencia, el usual atractivo de lo diferente que representa el Otro, discursos marginales, estéticas que ahondan en condiciones de identidades múltiples y exploran morfologías afines a la visualidad contemporánea occidental, se han convertido en los golpes de efecto de una producción que sin embargo carga el estigma del reconocimiento a partir del estereotipo de lo exótico, y a la cual le sigue resultando complejo despojarse de ese lastre.

Basta la mención de firmas como Los Carpinteros, Francis Alÿs, Yayoi Kusama, Shirin Neshat, Hiroshi Sugimoto, para apreciar esa resonancia periférica del arte en Occidente. En España se confirma ese hecho por el creciente número de galerías y artistas latinoamericanos, asiáticos o de la Europa del Este que cada año participan en ARCO. También en la representación de esos creadores por parte de las principales galerías del país, entre ellas Juana de Aizpuru (Yasumasa Morimura, Miroslaw Balka) o Helga de Alvear (Boris Mikhailov).     

Los Carpinteros, vista de la exposición Silence Your Eyes, Kunstmuseum Thun, Suiza, 2012
Fotografía: Dominique Uldry. Cortesía: Kunstmuseum Thun, Suiza

Arte para compartir

La navidad y la cercanía del fin de año se convierten en ocasiones de excepción para disfrutar del arte y, especialmente, compartirlo. En fechas donde las dinámicas habituales del consumo se acentúan, cabe recordar la excelente inversión que constituye el arte contemporáneo, tanto para el goce estético propio, como para la elección de un regalo elegante, único y original, con todas las garantías de no pasar inadvertido para quien se convierte en su afortunado destinatario.

En ese sentido, el grabado, por su condición de original múltiple y ese sello íntimo que traduce la anécdota del artista en el taller frente a las planchas de impresión, deviene una obra con incontables ventajas. Posiblemente, además de la calidad estética y la propuesta discursiva, el mayor atractivo de una obra gráfica reside en la accesibilidad de los precios que posee para un público amplio, tanto desde una perspectiva particular como para el encargo de regalos de empresa o recuerdos de eventos. Precisamente esa naturaleza diferente, la concepción de la obra como un referente asociado a un circuito de élite, hacen que la combinación de lo artístico con un buen precio y un valor simbólico añadido, confieran al grabado el carácter de una inversión certera.

Justamente, con carácter anual en Madrid, entre finales de noviembre y principios de diciembre, tiene lugar Estampa – Salón Internacional del Grabado y Ediciones de Arte Contemporáneo, evento que congrega a galerías y creadores especializados en el arte gráfico, y que se ha convertido en una cita imprescindible para la comercialización y promoción de esta manifestación, así como para el seguimiento de los últimos lenguajes que los artistas están trabajando dentro de este medio. Por otra parte, también en Madrid, galerías como La Caja Negra, Selon, Galería A cuadros, entre otras, brindan una programación continua de exposiciones de obra gráfica que recorren firmas tanto consagradas como noveles. Un trayecto por espacios como los mencionados, puede convertirse en la necesaria aventura plástica que invita a replantear el final del año en términos de inversión y a desvelar la magia de atesorar una obra de arte.

Marina Anaya, Ojalá, 2008
Barniz blando y acetato, 48 x 48 cm, 50 ejemplares + 5 pruebas autor, carpeta de 4 grabados

M.A.D.R.I.D.28045. ARTE EN EL ESPACIO URBANO

Cada vez resulta más habitual ver en las calles madrileñas intervenciones y acciones artísticas que se apropian del espacio urbano para dotar de un sentido diferente el modo en que observamos y habitamos la ciudad. En febrero Madrid Abierto ya se ha convertido en una cita imprescindible del público y el viandante común con múltiples manifestaciones de arte público; en junio Photoespaña  toma la Plaza de Santa Ana como uno de los enclaves puntuales de su programación. M.A.D.R.I.D.28045. ARTE EN EL ESPACIO URBANO es un proyecto ideado por la joven comisaria María Morata, que se está desarrollando entre el 23 de marzo y el 20 abril en el distrito de Arganzuela / Legazpi.

Este evento de carácter internacional, que se hace posible gracias a las Ayudas a la Creación ofrecidas por INTERMEDIAE, Área de Las Artes, Ayuntamiento de Madrid, en su primera y segunda convocatoria (2005 y 2006), reúne a un grupo de artistas e investigadores que desde la práctica y la teoría acercan al público a una realidad creativa que explora los lenguajes y las formas de expresión para interactuar con comunidades y emplazamientos específicos dentro de las ciudades contemporáneas. Las funciones que desempeña el arte expandido hacia una esfera pública que rebasa el marco de las instituciones artísticas convencionales, el valor que adquieren esas representaciones simbólicas dentro del imaginario colectivo y los contextos populares, el imperativo ético de un actor social en la comunicación estética, son algunos de los aspectos que tratan las conferencias que tienen lugar en la recién abierta sede de INTERMEDIAE (Pº de la Chopera, 14). Mientras que durante varios días las calles contiguas al antiguo Matadero de Legazpi se convierten en testigos de intervenciones públicas, performances, happenings, acciones que invitan al transeúnte a involucrarse en un juego interactivo, a dialogar con una voz distinta que resuena como un eco en cada esquina del barrio.

Propuestas como la de la madrileña Tamara Arroyo, que en la instalación participativa Entrejuegos convida a repensar la memoria de un vecindario marcado por su pasado industrial, tomando como   vehículo relacional la tradición de juegos infantiles populares, es tan sólo un ejemplo de cómo el arte camina por nuestras calles con un andar natural, convirtiéndose en compañero inquieto de trayectos inusitados.      

Tamara Arroyo, Entrejuegos, 2007, fotografía color sobre dibond, 120 x 80 cm

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