2013_Los Carpinteros

¡Quemarlo todo!

El pasado 25 de enero quedó inaugurada la instalación Candela del dueto Los Carpinteros en el espacio Abierto por Obras de Matadero Madrid (la obra podrá verse hasta el 21 de abril), uno de los complejos culturales más emblemáticos en la capital española, que abrió sus puertas en 2007 en lo que fuera el antiguo Matadero del barrio de Legazpi en el sur de la ciudad. El programa Abierto por Obras, dedicado a la realización de proyectos site specific, y por el que han pasado, entre otros, artistas como Marlon de Azambuja, Jannis Kounellis, Pablo Valbuena, Daniel Canogar, Íñigo Manglano-Ovalle, Mateo Maté, el dúo Cabello/Carceller, Fernando Sánchez Castillo, Jordi Colomer o Carlos Garaicoa, se ubica en la otrora cámara frigorífica del Matadero, un lugar de imponente arquitectura industrial al que se añade la memoria de sus pretéritas funciones relacionadas con la muerte, la violencia y la sangre. A la anterior carga simbólica del recinto se suma además un incendio ocurrido durante los años noventa del pasado siglo, que dejó completamente calcinados los muros del edificio, los cuales mantienen esa huella tras la rehabilitación del inmueble y otorgan un sello distintivo al actual marco de exposiciones.

"Candela". 2013. Intervención en la nave de Abierto por obras, Matadero Madrid. Photografía: Paco Gómez. Imagen cortesía de Sean Kelly Gallery, NY. / Matadero Madrid.
“Candela”. 2013. Intervención en la nave de Abierto por obras, Matadero Madrid. Photografía: Paco Gómez. Imagen cortesía de Sean Kelly Gallery, NY. / Matadero Madrid.

Hay que mencionar que este enclave de experimentación visual superpone con cada propuesta artística un nuevo referente plástico que complejiza la memoria de la propia nave y supone un reto para el trabajo espacial. Con estos antecedentes se enfrentaron Marco Castillo y Dagoberto Rodríguez cuando irrumpieron en Abierto por Obras muchos meses antes de la inauguración de Candela para iniciar el proceso de pensar la intervención en ese contexto particular. Finalmente, como en un acto de regresión, devolvieron el espacio a las llamas, provocando un incendio visual a través de un dibujo escultórico retroiluminado de 736 metros lineales –realizado con una técnica de back Light drawing– que cubre todo el perímetro de la nave; creando una reverberación de rojos, naranjas y amarillos, único atisbo de luz que guía al espectador en su recorrido a través de la sala en penumbras. Más allá de las implicaciones metafóricas que tiene esta búsqueda del fuego por parte del público, que lejos de huir de él se acerca a éste para admirarlo -tanto que podría perder sus alas como Ícaro-, resulta interesante cómo la obra propone un tránsito marginal por este espacio que previamente ha sido testigo de otras ocupaciones y discursos estéticos donde se ha afirmado la centralidad de la propia arquitectura del lugar en el trabajo in situ. Por el contrario, Los Carpinteros nos obligan a pegarnos a las paredes, a la gran mancha negra dejada por el hollín en el incendio ocurrido hace más de dos décadas. Orientan nuestra mirada hacia el signo más evidente de identidad del lugar: sus muros. Iluminan la memoria adherida capa sobre capa en los ladrillos, buscando tras las huellas ahumadas los surcos de sangre que testimonian lo que fue y ocurrió en ese lugar.

"Candela". 2013. Intervención en la nave de Abierto por obras, Matadero Madrid. Photografía: Paco Gómez. Imagen cortesía de Sean Kelly Gallery, NY. / Matadero Madrid.
“Candela”. 2013. Intervención en la nave de Abierto por obras, Matadero Madrid. Fotografía: Paco Gómez. Imagen cortesía de Sean Kelly Gallery, NY. / Matadero Madrid.

Obviamente, esta pieza que inaugura la temporada de exposiciones de 2013 en Matadero, no es ajena tampoco a otra serie de significados donde es imposible obviar la energía renovadora e incendiaria que atraviesa las calles de Madrid, tras un año de cambios políticos inútiles, revueltas sociales, una profunda crisis económica y agotamiento de los modelos de gobierno y representatividad de las democracias occidentales. Es tal vez la evocación poética de la mecha que ha prendido el clamor de las multitudes en el Norte de África con la Primavera Árabe, desde la Plaza Tahrir en El Cairo hasta Times Square con el movimiento Occupy Wall Street, pasando por la madrileña Puerta del Sol y los Indignados del 15-M, por Grecia o Portugal. De modo que aquí hablar de contexto excede la condición espacial y refiere un tiempo presente en el que el impacto social, humano y ambiental de la desastrosa gestión global del mundo se está poniendo en cuestión en esos conatos de fuego que aparecen por doquier como pólvora de rebelión.

Sin embargo, si echamos la vista atrás y reparamos en obras anteriores de Los Carpinteros, es posible darse cuenta de que esta Candela que lo cubre todo tiene su propia genealogía a través de un conjunto de piezas donde no sólo los artistas demuestran la habilidad en el tratamiento dramático del espacio expositivo, sino en el dominio del tiempo y la acción como acontecimiento estético. Tal es el caso de propuestas como 150 People (Art Basel, 2012), una instalación en la que 150 trajes que reposan sobre los bancos de una capilla han sido abandonados por los cuerpos, como si se tratase de una fuga colectiva de la misa, del abandono del sacramento o una irónica transubstanciación. La Conga irreversible en la XI Bienal de La Habana (2012), esa suerte de inversión carnavalesca, de representación de un mundo al revés o rito funerario, vindicación de un luto añorado, un velatorio que no termina. La Sala de juntas en ARCO 2011, una onda expansiva que hace estallar los objetos de una habitación, haciéndoles volar por los aires, fragmentándose, quedando suspendidos en un caos de forma y materia: representación de una milésima de segundo que reconstruye una escena imposible de captar a simple vista por el ojo humano, modelado de una arquitectura visual del tiempo; algo que ya los artistas habían explorado en el ambiente de Show Room (2008). O esa serie de obras de años recientes en que diferentes objetos e instrumentos musicales se derriten con el calor del trópico, o con la anunciada llama de esta Candela.

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En cualquier caso, parece haber un alegato ontológico en todas estas obras, donde “Los Carpinteros” deconstruyen, desarticulan y quiebran antes de crear y de que surja la nueva forma como restitución del objeto de la mirada. Quizás porque es simbólicamente imposible construir a partir de lo que ya está roto. Las ruinas sólo son el acomodo nostálgico de la memoria, pero su función y presencia en la realidad devienen el vestigio de un fracaso, de un sistema que ha perdido su lógica, de la barbarie. Quemar constituye entonces una práctica de limpieza y de ocultación del pasado, purga y redención, desaparición de las pruebas de nuestra vergüenza, de la ignominia de nuestra especie. Como juguetones y tramposos componedores de entuertos surrealistas, de asociaciones imposibles e irónicos híbridos morfológicos, Marco y Dagoberto, “Los Carpinteros”, saben que la madera carcomida por termitas hay que quemarla. ¡Hay que quemarlo todo!

Es cierto que el fuego ha sido herramienta colonial, inquisitoria, que también ha encarnado las purgas más deleznables en la Historia antigua y moderna, las claves pirómanas ególatras contra la diferencia. Sin embargo, nos interesa aquí esa alegoría del fuego como vida y transgresión, que recorre los incursos mitológicos desde el acto heroico del Titán Prometeo que roba el fuego a los dioses para dárselo a los hombres y las mujeres. En este sentido, es imposible obviar un pasaje de la historia de Cuba asociado a un acto fundacional del concepto de patria como el incendio de Bayamo en 1869. Más allá de los paralajes de este hecho desde las perspectivas de la historia y el mito en el imaginario popular, o de las interpretaciones que comporte el mismo dentro de la historiografía cubana, parece que significados como rebelión o resistencia podrían adscribirse perfectamente desde cualquier ángulo desde el que se observe este episodio de insubordinación ante el poder colonial español. No deja de ser una curiosa o perspicaz coincidencia que más de un siglo después vuelvan unos artistas de origen cubano a provocar un incendio en el mismo centro del territorio español en una época de claro empaque neocolonial, de visados negados, hipocresía y xenofobia.

"Candela". 2013. Intervención en la nave de Abierto por obras, Matadero Madrid. Photografía: Paco Gómez. Imagen cortesía de Sean Kelly Gallery, NY. / Matadero Madrid.
“Candela”. 2013. Intervención en la nave de Abierto por obras, Matadero Madrid. Photografía: Paco Gómez. Imagen cortesía de Sean Kelly Gallery, NY. / Matadero Madrid.

Son esas vueltas azarosas que dan las historias y los relatos las que ponen el acento de la sospecha detrás de las imágenes que construyen Los Carpinteros, textos abiertos y evocativos que escapan de sus hacedores para iniciar una deriva por los rincones del sentido. Parece que en ese trayecto incierto las pistas que vamos encontrando son más contundentes que la seducción visual de una obra que es consciente de su nada disimulado esteticismo. De momento, quien estas líneas suscribe prefiere quedarse absortar mirando los hilos encendidos de esas llamas, esa Candela a punto de devorarlo todo como un intento de refundar la nación.

Para descargar el Tabloide Noticias de Artecubano, feb., No.2, 2013, donde aparece el texto, haga click en el siguiente enlace:

NOTICIAS DE ARTE CUBANO FEB-2013

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