2013_On Painting I

Situación pintura: el contexto iberoamericano hoy

El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) presenta entre el 1 de marzo y el 7 de julio una exposición monográfica que centra su atención en la pintura y lo pictórico producido desde Iberoamerica. On Painting (prácticas pictóricas actuales… más allá de la Pintura, o más acá) es un proyecto con curaduría de Omar-Pascual Castillo –también participan en la curaduría Miguel Pons y María del Carmen Rodríguez-, quien desde el año 2010 está a cargo de la dirección artística del museo. La propuesta trata de hacer un recorrido a través de los imaginarios y territorios lingüísticos en expansión, así como por las tensiones y fisuras que los conceptos sobre “lo pictórico” han atravesado en las últimas tres décadas en los plurales contextos creativos de la cartografía trasatlántica, sin ser ajena a las cíclicas “defunciones” y “crisis” de la pintura que algunos discursos teóricos e institucionales han decretado de manera oportunista o simbólica, con mayor o menor repercusión en las políticas culturales y el mercado.

La tesis que alienta esta muestra, radica en comprender la pintura actual como “modos de ver” que trascienden las nociones de soporte, medio, lenguaje o representación para connotar una serie de problemas sobre las condiciones en que se producen las imágenes hoy. El propio peso de una posición marginal o periférica del signo pictórico en relación con otros lenguajes artísticos, y el lastre historicista de la tradición pictórica respecto al valor de su potencial político en las sociedades contemporáneas; o el estatuto ontológico de la pintura en estos tiempos como una presencia sujeta a la continua negociación de su materialidad y de los dispositivos transdisciplinares y plurilingüísticos que intervienen en su producción y recepción.

Para ahondar en esas ideas, la exposición se construye a partir de cuatro enunciados sobre los discursos con que los artistas –que no los “pintores”, aunque se han incluido excelentes pintores, de la talla de los españoles Jesús Zurita o Santiago Ydáñez- hacen uso de la pintura, la utilizan, la manipulan, negocian con ella. Aunque es importante precisar que esa taxonomía no resulta explícita en la museografía, quizás por un intento de escapar de cualquier atisbo didáctico o porque en el caso de algunos creadores tales etiquetas funcionarían como camisas de fuerza que restarían sentidos a sus trabajos.

Raúl Cordero. "Expenditure Seies, KCAL: 237 / FAT: 45%. 2003. Óleo sobre lienzo, papel, vídeo, 135 x 170 cm. Colección provada. Vista de sala. Imagen cortesía del CAAM.
Raúl Cordero. “Expenditure Seies, KCAL: 237 / FAT: 45%. 2003. Óleo sobre lienzo, papel, vídeo, 135 x 170 cm. Colección provada. Vista de sala. Imagen cortesía del CAAM.

“Post-hispanic narratives: nueva narratividad en la Era de la Imagen o de cómo crear una IMAGO MUNDI tras un pensamiento visual enciclopédico universalista”, reúne las firmas del artista belga residente en México Francis Alÿs; de los españoles Pablo Alonso, Idaira del Castillo, José Ramón Amondarain, José Manuel Ballester, Rómulo Celdrán, Pipo Hernández, Chema López, Martín & Sicilia, y Simón Zabell; de la peruana residente en Madrid Sandra Gamarra, el colombiano Carlos Salazar y el mexicano Víctor Rodríguez. Raúl Cordero se incluye en este apartado con una instalación de las Expenditure Series, KCAL: 237 / FAT: 45% (2003), tal vez por la persistencia en su obra de una relación narrativa y crítica entre la pintura y otros medios de producción y circulación de imágenes como la fotografía, el vídeo o el cine. Aquí se alude al quiebre de los tradicionales cánones de representación auto-centrados de lo pictórico y a la apropiación de otras formas de medialidad a través de las que la aproximación a la realidad resulta promiscua e híbrida por naturaleza, al tiempo que hay una conciencia clara de su condición fragmentaria y de la imposibilidad de retorno a un tipo de relato basado en las certezas del proyecto moderno.

“Amargo sabor, la náusea: el retorno de la pintura ácida”, es lo que Pascual Castillo considera el segundo síntoma en la situación de lo pictórico en el horizonte temporal y espacial mencionado. Con este apartado hace un paneo por un tipo de figuración expresionista que, indistintamente de su objeto de representación, acentúa el carácter descarnado y sin afeites hedonistas con que hace comentarios sobre la sociedad y la existencia contemporáneas y con que enfrenta el propio hecho matérico de su construcción. Por otra parte, el curador encuentra en esta pintura desenfrenada, llena de empastes y desasosiego, ironía y pulsión, una filiación que conecta a los artistas seleccionados con la herencia lúgubre y el tenebrismo de la pintura negra española que va del Greco a Goya y que recala en parte de las sucesivas oleadas de las vanguardias latinoamericanas desde principios del siglo XX. Exponentes de ese legado son algunos de los artistas incluidos en la exposición: los españoles Fernando Álamo, Jorge Galindo, José Lerma, Enrique Marty, Santiago Palenzuela, Carlos Rivero, Matías Sánchez y Santiago Ydáñez; el mexicano Julio Galán, el filipino Manuel Ocampo, el surinamés Abdul Vas o el estadounidense Hernan Bas. Encontramos además a los cubanos José Bedia, Alexis Esquivel, Enrique Martínez Celaya y Michel Pérez Pollo, lo cual compone un curioso enfoque transgeneracional y un abanico poético y discursivo poliédrico de esta perspectiva ácida de la pintura en el territorio nacional.

Enrique Martínez Celaya. "The Rite". 2009. Óleo y cera sobre lienzo. 198,10 x 152,40 cm. Fundación Canaria para el Desarrollo de la Pintura. Imagen cortesía del CAAM.
Enrique Martínez Celaya. “The Rite”. 2009. Óleo y cera sobre lienzo. 198,10 x 152,40 cm. Fundación Canaria para el Desarrollo de la Pintura. Imagen cortesía del CAAM.

“Splash Color and Materials: nuevas experiencias abstractas” es otro de los repertorios conceptuales que estructuran la muestra. En este caso para actualizar una visión sobre las diferentes formas y juegos de signos de la abstracción en el arte iberoamericano. Confluyen aquí nombres como los de los españoles Joaquín Artime, Ángela de la Cruz, Laura González, Juan Gopar, Carlos Maciá, Guillermo Mora, Luis Palmero, Luisa Urréjola, Juan Uslé y Daniel Verbis; los brasileños Valeska Soares y  Marlon de Azambuja; los norteamericanos Thomas Glassford y Ron Gorchov, Arturo Herrera (Venezuela), Federico Herrero (Costa Rica), Ángel Otero (Puerto Rico-EE.UU.), Vargas-Suárez Universal (México-EE.UU.) y Flavio Garciandía. Este último ha sido incluido con el díptico de 2012 Neos y Meneos (original y copia), desde cuyo título se advierte ya el choteo con que el artista asume el trasfondo aurático de la abstracción como lenguaje que dominó el ambiente teórico y del mercado en los años cincuenta del pasado siglo, marcando el giro de poder en el campo del arte occidental hacia el escenario neoyorquino; así como las continuas revisiones del arte abstracto en Cuba que realiza Garciandía para reescribir la incierta fortuna crítica de este movimiento en la historiografía del arte cubano.

 “Tutto Revoluto… Del Neobarroco a la Era de la Promiscuidad” es el cuarto y final acápite de la exposición, que desde una postura inclusiva y revuelta –en revolución- acumula toda la metamorfosis de los conceptos sobre el campo expandido de la pintura contemporánea, según lo define Pacual Castillo en clara referencia al análisis que de lo escultórico hiciera Rosalind Krauss –o en expansión, como le corrige Octavio Zaya. Justamente, echar mano del imaginario trans-histórico neobarroco indica la condición teatralizada y ficcional de la imagen y el gesto pictórico en el presente que nos ha tocado vivir. Hablamos de una condición de simulacro que, a sabiendas y pletórica, habita y se regodea en la imposibilidad de definiciones precisas o puras para determinar las formas en que la pintura se hace signo en el arte actual. De hecho, es un estado paradójico, tan privilegiado como maldito, que carga con el peso de su propio canón en la historia del arte occidental. Cierran entonces el itinerario agotador por una exposición que traduce al espacio sus propias mezclas e intersecciones de género, artistas españoles como los del colectivo CNFSN+, Javier Garcerá, Luis Gordillo, Pedro Barbeito y Jesús Zurita; de Estados Unidos, Ray Smith, Dzine y Kehinde Wiley; los mexicanos Fernanda Brunet y Arturo Elizondo;  de Puerto Rico Sofía Maldonado y Melvin Martínez; de Argentina Guillermo Kuitca y el Grupo Mondongo; Edouard Duval-Carrié (Haití-EE.UU.), Clemencia Labin (Venezuela-Alemania) y Adriana Varejâo (Brasil).

Flavio Garciandía. "Neos y Meneos (original y copia)". 2012. Acrílico sobre tela. 2 x (140 x 300 cm). Colección privada. Vista de sala. Imagen cortesía de Mai 36 Galerie.
Flavio Garciandía. “Neos y Meneos (original y copia)”. 2012. Acrílico sobre tela. 2 x (140 x 300 cm). Colección privada. Vista de sala. Imagen cortesía de Mai 36 Galerie.

El recorrido de la muestra se inicia desde la misma fachada del CAAM a través de las intervenciones de Laura González y Vargas-Suárez Universal. Las diferentes plantas y salas del edificio quedan interconectadas por intervenciones site specific (Carlos Maciá, Luisa Urréjola, Sofía Maldonado, Abdul Vas, Marlon de Azambuja, etc.), que a modo de murales y de fisuras en el contenedor museal rompen la economía espacial de la arquitectura y parecen burlarse de sus líneas duras por medio de formas que las reblandecen y carnavalizan, provocando distracciones ópticas y otras maneras de deambular por el museo. Es aquí la pintura, lo pictórico, quien nos guía, haciendo que perdamos cualquier pista o hilo museográfico, extraviado desde el primer instante en la intensidad de la mirada, porque esta es una exposición para ser devorada y gozada en primera instancia como estímulo sensorial.

No cabe dudas de que siempre pasa algo con la pintura, ese “objeto del deseo” que sigue despertando tantos odios como pasiones. Omar Pascual Castillo retoma en esta exposición un debate bastante extenso que vuelve de vez en cuando a someter a escrutinio el status de la pintura en el campo del arte contemporáneo. En el ámbito español, sólo en la última década, el comisario gallego David Barro ha insistido en el trazado de una genealogía sobre las prácticas pictóricas recientes, primero en la exposición Sky Shout. La pintura después de la pintura (Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela, 2005) y luego en la imprescindible Antes de ayer y pasado mañana o lo que puede ser pintura hoy (Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa, A Coruña, 2009), una muestra que el propio Pascual Castillo toma como antecedente y referencia de On Painting… Recuerdo también una muestra pequeña, pero que enfatizaba la tesis sobre la expansión de lo pictórico más allá del cuadro, como ¿Pintura, Pintura!, de la mano del comisario Santiago Olmo en la madrileña Galería Marlborough en el año 2004.

Por otra parte, resulta imposible obviar dos emblemáticos y polémicos libros de Tony Godfrey, Director de Investigación en el Institute of Art de Sotheby’s, que han sido un referente importante para los estudios sobre la producción pictórica desde finales del siglo XX, como The New Image: Painting in the Eighties (Ed. Phaidon, 1986) y Painting Today (Ed. Phaidon, 2009); o los dos volúmenes del sugerente Vitamin P: New Perspectives in Painting (Ed. Phaidon, 2002 y Vitamin P2, 2011) del crítico norteamericano Barry Schwabsky. Son estos algunos de los interlocutores intelectuales de On Painting…, exposición que dialoga con esos referentes desde un posicionamiento curatorial y a partir de las diferencias del contexto iberoamericano.

José Bedia. "Malos pensamientos". 1989-2011. Técnica mixta sobre tela. 360 x 260 cm. Colección CAAM. Cabildo de Gran Canaria. Vista de sala. Imagen cortesía del CAAM.
José Bedia. “Malos pensamientos”. 1989-2011. Técnica mixta sobre tela. 360 x 260 cm. Colección CAAM. Cabildo de Gran Canaria. Vista de sala. Imagen cortesía del CAAM.

En el patio, por acercar el llevado y traído debate sobre la pintura a un círculo más próximo, también en la última década se han sucedido los episodios críticos y las curadurías que abordan estas cuestiones sobre el valor y la función de la pintura más actual. Desde la investigación sobre la práctica neohistoricista en el arte cubano durante los años noventa (2000), realizada por quien estas líneas suscribe; a la operación de marketing detrás de la exposición Pintura Posmedieval Cubana (Convento San Francisco de Asís, La Habana, 2000), organizada por Jorge R. Bermúdez. La polémica desatada por el texto Vómico (Artecubano, No.3, La Habana, 2001) de Frency Fernández. Más recientemente la exposición Bomba (Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, La Habana, 2010) con curaduría de Píter Ortega. O si nos movemos al terreno historiográfico, cómo no mencionar esa pequeña joya, casi incunable, que es el libro Pintura cubana: temas y variaciones (UNEAC, La Habana, 1978) de Adelaida de Juan.

En cualquier caso, la pintura insiste y lo pictórico resiste como un proyecto inacabado de construcción de la mirada, imposible de cerrar, contaminado y fracturado, pero, desde luego, no agotado. Y a experimentar las diferentes formas de ver que demanda la pintura hoy es a lo que nos convoca de un modo sugerente, aunque no fácil, una exposición de tesis como On Painting (prácticas pictóricas actuales… más allá de la Pintura, o más acá).

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